martes, 15 de marzo de 2016

Los Mujiquitas y el Ño Pernalete de la Revolución

Los Mujiquitas y el Ño Pernalete de la Revolución


Por: *Marcos Guerrero
Releyendo a Don Rómulo Gallegos en su extraordinaria obra Doña Bárbara, aparece el momento cuando Santos Luzardo se encuentra a Mujiquita, quien es Juez de Distrito y le plantea el caso de la muerte de los peones y le invita al Tribunal y le dice: “-Espérame aquí un momento. Déjame ir a contarle eso al general. Él debe de estar en la Jefatura Civil. No te haré aguardar mucho”. “-Pero ¿qué tiene que ver el jefe civil en este asunto? –objetó Santos- ¿no han transcurrido ya los días que la ley establece para que el sumario pase al juez competente?. - ¡Ah, caramba, chico! –exclamó Mujiquita, y en seguida-: Mira: el general no es malo, pero aquí entre nos, en todo quiere llevar la batuta. Tanto en lo civil como en lo judicial, aquí no se hace sino lo que él dispone (…)”. Más adelante Santos Luzardo le dice a Mujiquita: “-Y como tú, estás aquí para complacer a Ño Pernalete y no para administrar justicia…” y contesta Mujiquita: “-Yo estoy aquí para completarles la arepa a mis hijos, que la pulpería no me la da completa-(…)”.
Pasajes como el narrado anteriormente vienen al pensamiento de uno cuando se observa a quienes cumplen un rol semejante al de Mujiquita y no hacen más que esperar las instrucciones de Ño Pernalete por cuanto la arepa deben completársela a sus hijos. Las sentencias, si eran asesinatos pasan a ser suicidios o si la norma dice A puede interpretarse B, por cuanto si ocurre otra cosa Ño Pernalete, cual Jefe Civil, se molesta o incomoda. Ciertamente el maestro Rómulo Gallegos describe a la tiranía en esta maravillosa novela, la cual me dediqué a leer para desprenderme o zafarme de la realidad mediocre que nos rodea, y me transporta a ella, en tiempos pasados, pero que de manera cíclica lastimosamente se repite.
De la novela se extrae con facilidad la falta de independencia del Poder Judicial, y la intromisión abierta del Ejecutivo en sus decisiones. No vale ley ni norma, sino la voluntad del Jefe Civil, tiene el control de Mujiquita, y éste cuida su arepa y la de sus hijos, y obedeciendo ciegamente las instrucciones de Ño Pernalete. De allí traemos a colación lo que les dice Ño Pernalete al Juez y a Santos Luzardo: “Por eso yo, cuando se presenta por aquí un litigio, como dicen ustedes, porque yo los llamo tejemanejes, me informo por la calle quién es el que tiene razón, y me vengo aquí y le digo al señor:<< Bachiller Mujica, quien tiene la razón es fulano. Sentencie ahora mismo en favor suyo.>>”, y antes de abandonar el Tribunal remata: “<< Ya lo sabe, bachiller Mujica. ¿ No me alborote el avispero!>>”. Lo cierto es que como dice Santos Luzardo: “-También es verdad que no existirían Ño Pernaletes si no existieran…” Iba a decir Mujiquitas, pero comprendió que aquel infeliz era también una víctima de la barbarie devoradora de hombres (…)”, la revolución.
Estamos en manos de los Mujiquitas que obedecen con fidelidad todo lo que ordene Ño Pernalete y mientras tanto que el país se derrumbe con el avispero de la escasez y la inflación bien alborotados. Ojalá encontremos los mecanismos para desplazar a los Mujiquitas y designar allí verdaderos juristas que aprecien el valor de la Constitución en un Estado de Derecho y que ella es más importante que las instrucciones que reciban de Ño Pernalete. Mejor clase de derecho no nos pudo regalar el Maestro Don Rómulo Gallegos, además de enseñarnos a futuro que la barbarie devoradora de hombres vino del llano y no es otra sino la fulana “Revolución”.
marcosguer100@gmail.com

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