jueves, 21 de abril de 2016

Los abogados de la corona

Los abogados de la corona



Por: *Marcos Guerrero
La Sala Constitucional ha acogido últimamente, en las diversas sentencias que ha dictado luego del 6D-2015, el pensamiento del jurista alemán Carl Schmitt, escudero jurídico del dictador Nacionalsocialista Adolf Hitler, quién aplaudió y patrocinó, como consejero de Estado, todos los actos llevados a cabo por la dictadura, entre ellos los denominados asesinatos de la noche de los cuchillos largos, los cuales identificó como “dignas expresiones de justicia revolucionaria”. Carl Schmitt, quien era conocido como el “abogado de la corona”, antes de la dictadura Nazi había escrito sobre la noción bélica de la política, el acento en la coacción del ejecutivo, la desconfianza en la deliberación parlamentaria, la neutralidad judicial, además de no creer en la separación de poderes, hechos por los cuales  “fue llamado para discutir la ley que habría de legitimar la subordinación de todas las instituciones políticas y sociales a los dictados del partido”.
No hay alguna duda del rol que desempeñan “los abogados de la corona”, pues el panorama está muy claro, estrictamente lo que hay es una transgresión del Estado de derecho, vulnerándose, por quienes están llamados a protegerla, la supremacía constitucional, que implica cumplir con tres supuestos fundamentales: 1.- La Constitución es una norma jurídica; 2.- Dicha norma se encuentra en la cúspide de la pirámide de las fuentes del derecho; y 3.- Las leyes y los demás actos que emanen del Poder Público, tales como sentencias y actos administrativos y demás negocios jurídicos deben estar cónsonos con la Constitución, y nunca contrariarla. Es por ello que se dice que la supremacía constitucional ha sido quebrantada por “los abogados de la corona” por cuanto el Artículo 7 de la Constitución dice:” La Constitución es la norma suprema y el fundamento del ordenamiento jurídico. Todas las personas y los órganos que ejercen el Poder Público están sujetos a esta Constitución”.
Lo bochornoso y patético de “los abogados de la corona” es que a los efectos de desconocer al Parlamento utilizan repetidamente los postulados de Carl Schitt, situación ética bastante deplorable por haber sido y representado éste al dictatorial régimen de Hitler, además de tratar de justificar éste abogado los asesinatos cometidos por la dictadura Nazi en Alemania, apelando a la autoridad del Estado ante la crisis y teniendo por norte la supremacía del Estado sin ningún límite en sus actuaciones ni respeto de las garantías ciudadanas. En todo caso, podemos señalar que si no hay Estado de derecho estamos en presencia de un régimen que guarda las apariencias (aunque muy poco) pero que en la realidad dicta lo que ha de hacer el máximo tribunal y las otras instituciones subordinadas y así ha venido sucediendo, solamente dicta y los subordinados cogen el dictado, es un régimen de dictados.
Para finalizar es prudente destacar lo dicho por Antonio Sanchez García, que “dictadura es aquel régimen autocrático y autoritario en que una persona o un grupo de personas dictan -de allí dictadura- al resto de la sociedad lo que está y no está permitido, lo que debe o no debe hacerse, lo que se autoriza o se prohíbe- “dictador est qui dictat”: dictador es quién dicta”.
  
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